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Camión de Helados Guatemala
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Tiri rin tin tirin 🍦
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Usualmente en las tardes de domingo, después de almorzar, justo cuando la digestión relajaba el pensamiento y se percibían más lentas las agujas del reloj, en ese momento el oído descubría lejano y luego más cercano el característico sonido “...tiri rin tin tirin tiriri riririri tiri rin tintirin tiririn tin tin...” el sol comenzaba a escaparse y las risas emocionadas de los niños a acercarse al esperado camión de los helados. La emoción en aquellos tiempos de banqueta y bicicleta por comer un helado era el único entretenimiento.
Los camioncitos de helados existen, según registros históricos, desde hace poco más de 100 años, siendo su primera aparición en EEUU. En Guatemala se popularizaron alrededor de los años 70s y transitaban por distintas zonas de la ciudad, de diversas heladerías artesanales que hoy no existen. A Q1 se vendían los fríos postres de variedad de sabores, habían también especialidades con cobertura de chocolate.
Melodías representativas de estos automóviles de felicidad, hay varias, la que especialmente identifico es un ritmo que investigando me sorprendió su origen, la canción original se estrenó con éxito en Estados Unidos en 1916 con el nombre “Nigger Love a Watermelon, Ha! Ha! Ha!” y hacía referencia al estereotipo racista que existía en la época de la esclavitud respecto a que los afroamericanos gustaban particularmente de comer sandías por ser holgazanes, tontos y con una fuerza desmedida para cometer crímenes de toda índole. El estereotipo se creó cuando los afroamericanos obtuvieron su libertad ya que cultivaban esta fruta, la comercializaban y utilizaban como símbolo de libertad, sin embargo, los blancos del sur de EEUU tergiversaron el significado y convirtieron la imagen de un afroamericano comiendo sandía en un icono racista. Posteriormente, la melodía de la canción antes mencionada fue utilizada en canciones para niños y terminó siendo el ritmo cautivador del camión de helados. ¿Interesante verdad?
Actualmente quedan pocos camiones heladeros, ayer me topé con este, estaba estacionado con la peculiar melodía sin niños alrededor y opacado por las bulliciosas bocinas de los carros que transitaban la avenida. Recordé aquellas tardes de domingo, lentas, felices e inocentes.
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Usualmente en las tardes de domingo, después de almorzar, justo cuando la digestión relajaba el pensamiento y se percibían más lentas las agujas del reloj, en ese momento el oído descubría lejano y luego más cercano el característico sonido “...tiri rin tin tirin tiriri riririri tiri rin tintirin tiririn tin tin...” el sol comenzaba a escaparse y las risas emocionadas de los niños a acercarse al esperado camión de los helados. La emoción en aquellos tiempos de banqueta y bicicleta por comer un helado era el único entretenimiento.
Los camioncitos de helados existen, según registros históricos, desde hace poco más de 100 años, siendo su primera aparición en EEUU. En Guatemala se popularizaron alrededor de los años 70s y transitaban por distintas zonas de la ciudad, de diversas heladerías artesanales que hoy no existen. A Q1 se vendían los fríos postres de variedad de sabores, habían también especialidades con cobertura de chocolate.
Melodías representativas de estos automóviles de felicidad, hay varias, la que especialmente identifico es un ritmo que investigando me sorprendió su origen, la canción original se estrenó con éxito en Estados Unidos en 1916 con el nombre “Nigger Love a Watermelon, Ha! Ha! Ha!” y hacía referencia al estereotipo racista que existía en la época de la esclavitud respecto a que los afroamericanos gustaban particularmente de comer sandías por ser holgazanes, tontos y con una fuerza desmedida para cometer crímenes de toda índole. El estereotipo se creó cuando los afroamericanos obtuvieron su libertad ya que cultivaban esta fruta, la comercializaban y utilizaban como símbolo de libertad, sin embargo, los blancos del sur de EEUU tergiversaron el significado y convirtieron la imagen de un afroamericano comiendo sandía en un icono racista. Posteriormente, la melodía de la canción antes mencionada fue utilizada en canciones para niños y terminó siendo el ritmo cautivador del camión de helados. ¿Interesante verdad?
Actualmente quedan pocos camiones heladeros, ayer me topé con este, estaba estacionado con la peculiar melodía sin niños alrededor y opacado por las bulliciosas bocinas de los carros que transitaban la avenida. Recordé aquellas tardes de domingo, lentas, felices e inocentes.
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